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CONSEJO FARMACÉUTICO DEL MES

¿Cuál es el mejor colágeno hidrolizado?

¿Cómo se fabrica el colágeno hidrolizado? ¿Cuál es el mejor modo de obtenerlo?

¿Cuál es el mejor colágeno hidrolizado?

Como ya comentamos en este artículo, es necesario romper la molécula de colágeno para obtener el colágeno asimilable que compramos en la farmacia y nos tomamos cada día. La hidrólisis es tan solo el nombre técnico que recibe este proceso y hoy queremos explicarte con mayor detalle para responder a la pregunta: ¿cuál es el mejor colágeno hidrolizado? 

   No podemos hacerlo sin explicarte un poco más sobre la molécula de colágeno y sobre cómo se fabrica el colágeno hidrolizado, pero ¡no te preocupes! Lo haremos sin monóculo y sin enlaces a la Wikipedia ;). 

¿Cómo se fabrica el colágeno hidrolizado?

   Lo primero que hay que saber es que la molécula de colágeno es muy grande (para ser una molécula, claro, no acude a saludar cuando entramos en el laboratorio meneando la cola). Su tamaño es el motivo principal por el que no podemos ingerir colágeno sin procesar con esperanzas de asimilarlo: no lo absorberíamos y, por lo tanto, nunca llegaríamos a poder asimilarlo. 

   Además, la molécula de colágeno está anidada en una estructura de triple hélice (como si a la típica hélice de ADN que habrás visto tantas veces le añades una tercera “tira” y la unieras a las dos anteriores) muy compacta. Cada tira es en realidad una cadena larga de distintos aminoácidos enlazados entre sí de varias formas distintas. Cuando rompemos la molécula de colágeno estamos rompiendo esta triple hélice. 

   Así pues, el proceso de fabricación del colágeno hidrolizado consiste en romper esta enorme molécula llena de enlaces. ¿Cómo se hace? Hay varias formas, pero casi todas comienzan por separar las tres cadenas principales que forman la triple hélice para después romper cada una de ellas en fragmentos menores: los aminoácidos. Serán estos aminoácidos, y no el colágeno en sí, lo que asimilaremos. 

   ¿Cómo, que en realidad no estoy tomando colágeno?, te preguntarás. La respuesta es que no, no tomas colágeno. Puede que lo tomes con alguna comida, pero no cuando preparas tu colágeno hidrolizado, lo disuelves y te lo bebes. En realidad, tomas esos aminoácidos, que tu cuerpo sí es capaz de absorber y asimilar para volver a sintetizar el colágeno que necesitas.

   Pero sigamos con el proceso de fabricación del colágeno hidrolizado: una vez rota la molécula, ¿qué se hace? Deberían hacerse al menos dos cosas, aunque tan solo una de ellas es obligatoria para los fabricantes de colágeno hidrolizado en polvo: el secado del colágeno hidrolizado, que es el proceso que precipita ese polvo seco característico que todos asociamos al colágeno tradicional. Ahora bien, ¿en qué consiste esa otra cosa que los fabricantes deberían hacer? Pues ni más ni menos que eliminar los residuos que se generan al hidrolizar el colágeno. Si lo hacen bien, el producto es un colágeno mucho más fácil de disolver y de sabor muy neutro. Puedes consultar los mejores colágenos según su disolución en este artículo.    

   Ahora bien, me diréis, llevamos ya unos cuantos párrafos rompiendo moléculas y secando cadenas de aminoácidos y todavía no has respondido a la pregunta que titula esta interminable turra que nos estás dando: ¿cuál es el mejor colágeno hidrolizado? Está bien, allá va: es el colágeno hidrolizado enzimáticamente. 

—¿Lo cualo?

   ¡Has picado! Para responder a tu pregunta necesito un par de parrafitos más :P. Verás, hasta ahora hemos tratado la hidrólisis, digamos el arte de romper moléculas, como si se tratase de un proceso siempre igual. Sin embargo, hay al menos tres tipos de hidrólisis: térmica, química y enzimática. Veamos brevemente en qué consisten las dos primeras:

Hidrólisis térmica: consiste en hacer una sopa como las de la abuela pero a escala industrial: se pone a hervir la fuente de colágeno y se espera pacientemente a que la temperatura rompa las moléculas y tengamos una olorosa y humeante solución de colágeno. Eso sí, los enlaces se rompen de cualquier manera, sin orden ni por el lugar adecuado, generando compuestos (residuos) que afectan al color, al olor y al sabor de las disoluciones y que, si no se eliminan, se incorporan al polvo de colágeno que compramos en nuestra farmacia online de referencia, por supuesto LaFarmacia.es

Hidrólisis química: como la anterior es muy lenta y poco fina, en esta se usan ácidos y bases fuertes (más eficaces) para romper la molécula. A menudo se utiliza junto con la anterior, después de la térmica. Al final del proceso deben añadirse nuevos químicos para equilibrar el PH, generando sales y otros residuos que deberían eliminarse antes de comercializar el producto

   Como puedes ver, ambas generan residuos y está en manos de los fabricantes elaborar un colágeno de calidad eliminándolos. Los colágenos de farmacia suelen ser de calidad y, a menudo, son los elementos añadidos los que dificultan la disolución o alteran el sabor, como puedes leer en este otro artículo

   Y, ahora sí, ¡ya llegamos! La mejor manera de hidrolizar el colágeno consiste en utilizar la hidrólisis enzimática. ¿En qué consiste? Muy fácil: se trata de usar enzimas para romper los enlaces de la molécula de colágeno. Claro, te preguntarás, ¿cuál es la ventaja de usar enzimas? En realidad, hay más de una. En primer lugar, conseguimos un colágeno hidrolizado de menor peso molecular, es decir, más fácil de absorber y asimilar. Además, este proceso no genera residuos, por lo que obtenemos un colágeno más puro sin necesidad de tratamientos añadidos. ¿Qué? ¿Que cómo lo consiguen las enzimas? Buena pregunta. La gran ventaja de las enzimas es que nos permiten escoger cómo romper la molécula: cuánto, por dónde y en qué orden. Cada enzima está especializada en romper un tipo de enlace. Esto permite afinar mucho el proceso de elaboración del colágeno hidrolizado: primero se rompen unos enlaces, después otros y así sucesivamente en función de lo que deseemos obtener.

   ¿Cómo? ¿Todavía tienes otra pregunta? Ah, claro, es lógico. La respuesta es que sí, ya existen los primeros colágenos hidrolizados enzimáticamente, dentro del grupo de colágenos de segunda generación: puedes probar cualquiera de los formatos bebibles de Artilane, en botella o en viales (Classic y Forte). 

   Bueeeno, pues ya estamos. Aunque en esta ocasión el post sea un poco más técnico confiamos en no haberte aburrido demasiado y que vuelvas a visitarnos pronto. ¡Muchas gracias por leernos!

   

 

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