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CONSEJO FARMACÉUTICO DEL MES

Blefaritis: Un tipo de ojo rojo indoloro

La blefaritis es una irritación indolora del borde del párpado

Blefaritis: Un tipo de ojo rojo indoloro

Existen multitud de dolencias oftalmológicas, pero en estas líneas vamos a poner el foco en la irritación conocida como ojo rojo y, concretamente, en su variante indolora, la blefaritis. Se trata de una inflamación de los párpados, que sufren un engrosamiento debido a un exceso de materia grasa en la zona. El ardor, los ojos acuosos o secos y la picazón son algunos de sus síntomas, que vamos a analizar con detalle.

La patología del ojo rojo

Utilizamos esta terminología para indicar la rojez en la parte más blanca del globo ocular. Se suele detectar a simple vista y hay varios grados de gravedad, por lo que debemos diferenciar si se trata de una urgencia o no. Se puede producir por un proceso de inflamación directa o indirecta. Esta última se refiere a alguna agresión o diferentes patologías previas.

En la mayoría de los casos podrás acudir a tu farmacéutico de confianza, que te aconsejará sobre posibles soluciones. En caso de agravamiento, o que el propio profesional así lo considere, procederá a derivarte al médico para un obtener un diagnóstico más claro y la prescripción de un tratamiento con medicamentos.

Cabe destacar que puede ocurrir en un solo ojo o en los dos, de manera simultánea. A continuación, desglosamos las diferentes causas que pueden provocarte esta molestia:

  1. Medioambientales: alergias, contaminación, humo, polvo, humedad ambiental, aires acondicionados, calefacción o vapores de productos químicos o de limpieza.
  2. Exposición al sol sin las gafas de sol adecuadas.
  3. Esfuerzos: al coger peso, al toser, etc.
  4. Estilo de vida: consumo excesivo de pantallas (ordenador, teléfonos móviles...), falta de sueño o uso incontrolado de lentes de contacto.
  5. Cirugía ocular reciente.
  6. Enfermedades previas: ojo seco, conjuntivitis, úlceras corneales, infecciones oculares, queratitis, escleritis, inflamación de la úvea, etc.

En cuanto a los síntomas, debes conocer que los más comunes son: sequedad, ardor, picazón, ojos acuosos, dolor, secreción, sensibilidad a la luz y visión borrosa.

¿Cómo podemos prevenir esta dolencia?

Ya conocemos las causas y los síntomas, así que ahora vamos a explicarte cómo puedes establecer unos hábitos que te ayuden a prevenir, de manera eficaz, esta enfermedad.

  • Debes tener una correcta higiene, sobre todo referente al lavado de manos frecuente.
  • Te aconsejamos disminuir el tiempo de consumo de aparatos digitales y el uso de lentillas.
  • Descansa un mínimo de 8 horas al día.
  • Durante la exposición a los rayos UV del sol protege tus ojos con gafas adecuadas.
  • Si estás expuesto a ambientes secos, mantén una buena hidratación ocular.
  • Evita el uso continuado de colirios. Decántate mejor por el suero fisiológico, entre 4º y 8º, que no enmascara otras patologías.
  • Puedes usar gotas oftalmológicas lubricantes sin conservantes, si persisten las molestias, antes de acudir a un médico.

El tratamiento que se recomienda para el ojo rojo va a depender de su origen. Si es de tipo alérgico nos recetarán colirios antihistamínicos e hidratantes, ya que van ligados a una sequedad ocular. Si, por el contrario, el origen es de tipo bacteriano, el médico prescribirá colirios de tipo antibiótico, que pueden ir a acompañados de toallitas específicas de higiene oftalmológica u otros complementos destinados a mantener una buena salud ocular.

Blefaritis: la variante indolora

Ahora que ya conoces la enfermedad primaria, vamos a desgranar la parte que no genera dolor y suele tener una condición crónica. Como ya hemos indicado al principio, se trata de una dolencia cuyo principal síntoma es la inflamación y el engrosamiento de los párpados. Es producida por un exceso de materia grasa y bacterias, que se forman alrededor de la zona del borde del párpado, cerca de las pestañas. Va unido, en muchos casos, al ojo seco y afecta, de manera negativa, a la calidad de la lágrima.

No es algo baladí, ya que afecta a cerca del 30% de la población. Por eso, creemos que es necesario conocerla a fondo, tanto sus síntomas y causas como sus posibles tratamientos.

Síntomas

Aparte del más común, el engrosamiento de los párpados, te detallamos otros signos que denotan que existe esta enfermedad.

  • Enrojecimiento del ojo y de los párpados.
  • Sensación de cuerpo extraño.
  • Irritación y picazón de todo el globo ocular, interno y externo.
  • Lagrimeo constante.
  • Ojos secos.
  • Pérdida de densidad en las pestañas.
  • Aparición de escamas en el borde de los párpados y/o en la base de las propias pestañas.
  • Intolerancia anormal a la luz.
  • Visión borrosa.
  • En algunos casos, donde se complica la infección, pueden aparecer protuberancias en los párpados. Lo que comúnmente conocemos como orzuelos.

Causas y prevención

Las causas son las mismas que en el primer caso, ya que la blefaritis es la variante con ausencia de dolor de la patología del ojo rojo. Sí que podemos encontrar diferencias en cuanto a la prevención se refiere. Muchas coinciden, pero hay factores añadidos:

  1. Mantén un nivel de parpadeo adecuado.
  2. Ten una buena rutina de higiene ocular. Usa algodón y agua tibia o toallitas específicas tres veces al día, de forma regular.
  3. Evita que el borde del párpado entre en contacto directo con productos cosméticos. Aquí tenemos que hacer mención especial al maquillaje. Se recomienda retirar sus restos antes de ir a dormir, cada día. El no hacerlo puede derivar en complicaciones o infecciones graves. También es aconsejable utilizar productos de calidad, preferiblemente hipoalergénicos, y evitar los que puedan estar en mal estado, poniendo especial interés en las máscaras de pestañas. Para su retirada se recomienda, también, usar productos específicos.
  4. En el mismo caso del ojo rojo, es mejor tratar de disminuir el uso de lentes de contacto y cambiarlas de manera frecuente. La diferencia reside en que, en este caso, puede ocurrir que haya que dejar de utilizarlas permanentemente.
  5. Usa una crema hidratante en la zona de los párpados que tenga acción reparadora y calmante. De esta manera podrás disminuir la aparición de escamas en la zona, e incluso eliminarlas por completo.

Otros factores a tener en cuenta que ayudarán a mantener una buena salud ocular son:

  1. No automedicarse en ningún caso. Siempre tendremos que estar asesorados por un profesional de la salud, ya sea farmacéutico o médico.
  2. Acudir a las revisiones periódicas del oftalmólogo. Los ojos son órganos vitales para el cuerpo humano, por lo que hemos de cuidarlos.
  3. Evitar restregarse los ojos cuando haya sensación de picor. Puede derivar en un empeoramiento de la patología que estemos sufriendo.

Posibles tratamientos

En caso de blefaritis la higiene se convierte en el mejor aliado. Es un elemento de prevención y a su vez una posible solución. Debes poner en práctica una correcta limpieza diaria de la zona, para así favorecer la disminución de grasa y bacterias que generan la infección. Te interesa tomar un rol activo y adquirir una rutina, al igual que ocurre con la higiene bucal, por ejemplo.

Otra posible solución al problema es recurrir a lágrimas artificiales, unas 5 veces al día, siempre que la patología vaya relacionada con sequedad ocular. En caso de que no se mejore con este remedio, recurre a la ingesta de complementos de Omega 3.

Si nada de esto sirve y pides ayuda facultativa, el médico te puede prescribir antibióticos, generalmente en forma de pomada o colirio para atacar directamente a la infección. También podrá recurrir a corticoides si busca que baje la inflamación, el picor y el ardor. Un elemento a tener en cuenta es que pacientes que ya hayan sufrido la enfermedad están más predispuestos a contraerla de nuevo.

Tipos de Blefaritis

Esta inflamación y engrosamiento de párpados se presenta en tres tipos:

  1. Blefaritis anterior: provocada por la infección bacteriana y la acumulación de grasa o caspa. Afecta a la superficie exterior del párpado, lugar donde se fijan las pestañas.
  2. Blefaritis posterior: se crea en el borde interno de los párpados. Esta zona está en contacto con la conjuntiva del ojo, y es responsable directa de la generación de lágrimas.
  3. Blefaritis mixta: se da cuando, de manera simultánea, ocurren los dos casos anteriormente citados.

Por último, cabe destacar que la blefaritis puede asociarse al síndrome de ojo seco y a otras patologías, tales como dermatitis seborreica, rosácea, ácaros y otras reacciones alérgicas relacionadas con el uso de productos cosméticos.

¿Cuándo acudir al médico?

Debes recurrir al oftalmólogo en caso de que exista dolor intenso o pérdida de visión. También si eres menor de 12 años o si después de varios días de prevención y cuidados no remiten o empeoran los síntomas. En caso de que haya sospecha de alguna patología asociada o presencia de secreciones amarillentas o verdosas hay que acudir de urgencia al médico.

Con toda esta información ya sabes como proceder en caso de blefaritis o de patología del ojo rojo. Esperamos que estas líneas te hayan servido de ayuda y que sepas diferenciar entre ambas dolencias, en caso de sufrirlas. Te aconsejamos llevar a cabo todas las medidas preventivas presentadas, para así evitar una posible infección de cualquier índole.

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